La diabetes es una enemiga silenciosa, prestarle atención es la mejor manera de mantener una plena calidad de vida.


 

¿Qué es la diabetes mellitus?

Los distintos tipos de azúcares (glucosa, fructosa, etc.) llegan a nuestro organismo a través de los alimentos que ingerimos diariamente y son el principal combustible de nuestras células. La encargada de mantener los valores normales de estos tipos de azúcares en sangre (llamados glucemia) es una hormona fabricada en el páncreas humano llamada insulina. Cuando su control no funciona adecuadamente y los valores se exceden, la glucemia se hace tóxica para los tejidos, produciendo una serie de enfermedades (Diabetes Mellitus) que, silenciosamente, pueden lesionar diferentes órganos tales como los ojos (mediante una retinopatía), riñón (nefropatía), sistema circulatorio (angiopatía), nervioso (neuropatía)  y los miembros inferiores (llegando a tener que producirse amputaciones).

Los tipos de diabetes más conocidos son:

  • Diabetes Tipo 1 (antiguamente llamada diabetes juvenil o insulinodependiente).
    Aparece en niños y jóvenes con déficit en la fabricación de insulina. Requieren tratamiento con insulina externa. Existe predisposición familiar.
  • Diabetes Tipo 2 (antiguamente llamada diabetes del adulto o no-insulino dependiente). Es la más frecuente de todas (90 % de los pacientes). Suele aparecer después de los 40 años, y si bien puede tener predisposición familiar, está más relacionada a factores externos (dieta, obesidad, sedentarismo, etc.).

 

¿Hay factores de riesgo para padecer diabetes?
Sí:

  • Antecedentes familiares de primer grado (padres, hermanos) con diabetes.
  • Dieta rica en hidratos de carbonos.
  • Sedentarismo.
  • Sobrepeso.
  • Altos niveles de insulina circulante.


La diabetes ¿Tiene tratamiento?
Sí.

Si es detectada precozmente, muchas veces puede controlarse con una dieta adecuada y con actividad física.
También se puede recurrir tempranamente a dosis bajas de medicación para evitar el agotamiento total del páncreas. En los diabéticos tipo 1, y en algunos tipo 2 que no consiguen un buen control con dosis elevadas de medicamentos orales, suelen utilizarse inyecciones de insulina.


¿Qué puede hacerse?
Una consulta médica periódica y simples análisis de sangre y orina son suficientes para evaluar si tenés factores de riesgo y prevenir su aparición o iniciar un tratamiento precozmente para evitar su progresión.


Consultá a tu médico por más información.